COLECCIÓN DE `FICUS´

La costumbre de cultivar algunas colecciones en contenedores de gran capacidad está muy arraigada en los Jardines Botánicos y aunque hunde sus raíces en los jardines romanos alcanza su máximo esplendor en las orangeries  de los jardines barrocos. Estas colecciones en maceta se reservan para grupos de árboles y arbustos de mediano o gran porte que se pueden mantener al exterior solo en las épocas más bonancibles, poniéndose a resguardo en las menos propicias.  Por ello, elegimos esta forma de cultivo para los ficus que están adaptados a climas más suaves que nuestros a veces imprevisibles inviernos.

 

Es de destacar del género Ficus la peculiaridad de su flor y su fruto, que nosotros conocemos como higo, y que botánicamente se trata de una inflorescencia compleja encerrada sobre sí misma que dará lugar a un fruto, llamado sicono en términos más técnicos. Este curioso órgano es consecuencia directa de la co-evolución entre estos ficus y los  insectos polinizadores con los que ha desarrollado un mutualismo que hace que sus ciclos de vida estén coordinados. Además, producen un látex viscoso, blanco y a veces irritante, como respuestas a las agresiones externas o heridas. Sus hojas se disponen en forma helicoidal y presentan estipulas caducas en las hojas juveniles y, salvo contadas excepciones, hojas perennes, algo coriáceas.